10/4/10

Quién mejor sino para

Escalarse arrastrándose

Hasta el borde del punto

Más infinito del alba

Para ensordecer

Con eco de trueno

Y garganta entregada

(la miel en los surcos

Del pétalo a pétalo

Que desviste a la espina)

Un canto de fosa pálida

Cardumen de espejos

Destellando el sol al río

El viento como navaja al pecho;

La musa que respira dormida

bajo la cobija de la belleza y la inexistencia

del ulular su forma a pedido del día;

Hila al poeta

Para que a fragmento de pluma cálida

Destruya la pasión al universo que lo nace

Para que logre por sobre todas sus letras,

Por sobre todo el resto de las hojas

O los pies muertos;

La suavidad ante sus ojos,

La caricia de la palabra.
F.K

W.

Toco tu sonido por sobre cualquiera de estos ríos primitivos. Una no duerme, una no se siente, una juega las luces, una se recuesta; Todas deambulan por los mismos accidentes geográficos del día insomne en las arrugas de la memoria, por cualquier grieta de estas paredes, o las sucias partículas esparcidas por el piso (o solo el tiempo); Cualquier pequeño espacio para acunarse como en un suave refugio dormido. Toco tu halo con los ojos hundidos en la nuca y se me hace como una llovizna que paraliza el deambule histérico-celular interno. Porque todo este revuelo de peces que se vuelan y se vuelan no se destapan ni cuarto de branquia a la sombra solar, son como manchas a cualquier ajeno ocular (aprecie movimientos eléctricos al desprenderse que a tal fase la alerta desorbita el sentir). Toco tu aroma de almohada cálida y llueve de nuevo, más aún justo en estas arrugas, de esta memoria mojada, que destella con rose de júbilo el haberse suicidado con las agujas del reloj tan incomparablemente precoces. A risa pequeña me sobreactúo modesta; pero no es sino lo realista brillándole a cada gota su panza, que me trae como una hierba cómoda, una mañana entredormida y un par de piedras del azar que mejor que nunca publicitan lo bueno de lo que a eso que a veces llaman “destino” refiere. (Nunca creí qué). Pero no es sino la lluvia liviana, el rocío sobre la frente luego del sol derramándose por un borde del cuello, la presencia y el silencio de su desmayo, la arruga que se convierte en hendidura al pecho insípido por afán de dependencia onírica. Palpito tu dedo Palpo tu día Precipito sin deseo adrede tu diluvio (Porque sé). Toco tu lluvia y me sumerjo, en cada uno de estos ríos primitivos desconectando toda voz. Pero me muerdo una aleta. Y me destiño al vuelo, para germinar tu sombra bajo tierra,

y luego quebrarla como con brisa de pincel a la luz.

5/4/10

Fué de los buenos.

Hola buen día unicornio
¿yo?
sí, vos unicornio
¿yo?
sí vos,
porque tenes esencia de cascos
de andar por la hierba
con voluntad de mesa.
¿Mesa?
si, tal cual un ente
o todos los entes
¿ Esos que solo son ?
No,
esos que solo existen
Los entes,
como las mesas
o los unicornios
¿Unicornios?
Unicornio
¿Mesa?
Ente, como vos
justo vos,
unicornio.
Se pasean con voluntad de mesa.
Exacto.
¿Y la hierba?
bajo los cascos
¿Y los que son?
Solo se piensan
¿y entonces?
y entonces...
solo se es.
¿Y lo exacto?
No existe.
Como esos que son
como los entes
No,
los entes existen.
¿Y los unicornios?
También.
¿ Y esos que son?
Solo se piensan.
Solo se piensan.
Exacto.
No
eso no existe, replicaste
Ciertamente.
¿ Entonces la hierba ?
Existe
¿ Y los cascos ?
Existen
¿ Y los que son?
Solo son.
¿ Y el ser?
Solo es.
¿ Y entonces yo?
Existes.
¿ Y todo esto?
Esto, podría ser el ser.
O no.
Pero me delimitan los cascos
¿Debería dejar el cuerpo?
solo las manos
¿ Que no soy lo suficientemente frágil?
Tal vez.
Ah,
Me has engañado nuevamente
jamás hubo hilos de oro
enredandose al árbol
para que fecunde raíces
en este lugar.

Pero, unicornio;
Yo no he dicho nunca
que el agua realmente
pudiera beberte en la hierba,
ni tatuar tu nombre
ni minimamente
en la primer insignia
de la razón
del impensable no ser.
¿ No ser ?
Parte de soportar la flecha
de lo ópticamente ilusorio,
como dejar las manos
para dejar el ente.
Como ya no existir.
Como solo pensarse.
Sí,
como aguardar lo sufrido;
en la conmoción del hombre,
o todo aquello sobre la mesa,
siendo plena esencia del unicornio.
Estrictamente
como solo pensarse,
solo simple y no más,
Sé de una vez.







Pero;




No.














creo que se me hace tarde





















Debo morir a tiempo.



4/4/10



Ah.



Hay cosas que respiran pausadamente al borde interno de la piel, como atrapadas entre mi estómago, y el antebrazo, como durmiendo de manera algo mojada y frágil desprendiendo a cada exhalo un indicio de bienestar inconsciente; (Cuando despierte sé del golpeteo exigente que provocaran las acostumbradas ansias de envolverse en lo externo de lo que se posee cálido. Como la rebelión temprana de algún pájaro individualista. Pura especulación ). Mientras, tranquilamente las observo con media esencia perdida ya tanto que me encarno casi al zumbido en los oídos del estar casi perdido del todo, pero no. Dice que ve, peces de un rojo sanguinario donde en cada escama les brilla una luna, y se saltan hasta las garras sobre las ramas, y arañan hasta trepar por las venas de los árboles y nadarles la savia al barro. Las venas de los árboles. Las miro porque somos algo así del tipo seres que al perder la observación, se pierden los más grandes goces de este “a pesar de estar tan tristes” como viaje de ida con un lindo pañuelito que deberíamos correr hasta la sien para que al menos las gotas de limón que escupen las pupilas a diario sin aviso de estar existiendo tengan un poco de sabor en la tierra después de cada pómulo al piso. O no. Miro como duermen porque a cada exhalo, otra escama de luna, otro pez árbol, otra vena de barro, otra savia a lo cálido; Todo esto que trae la noche porque no cae más bien responde, no viene más bien reaparece encarnada al párpado como si ya no durmiera respirando pausadamente al borde de alguna pestaña, o más bien por sobre. Podría perder la vista ahora sin dejar de ser mojada y frágil, la susceptibilidad aniquilaría la idea del casi dormir zumbeando como luna sanguinaria a lo cálido de la esencia que nos envuelve de a ratos, porque de a otros, hasta el frío externo se hace más soportable que la visión interna de todas estas cosas que carcomen suavemente con diente propio y hasta se pasean por sus encías, de la manera más sutilmente nostálgica el desvelo deslizándose como pintura de cielo que se desparrama tal cual agua por los al rededores neuronales.( Todas ellas que). A cada huella como si la especulación de algún pájaro individualista envuelto en golpeteos constantes, queriendo desenvolverse nuevamente de lo temprano de la mañana que suele acostumbrarnos a esto del “a pesar de estar tan tristes”, se desvaneciera como cualquier bienestar del borde interno de la piel que respira cada gota del exhalo. O sean solo puras exigencias de la supuesta rebelión de máscaras quizás. O no. Sin embargo, todas ellas que. Me mecen en el vapor delicadamente, como complemento musicando el espacio -vacío- corpóreo;
Hasta enredarme el sueño
en sus espaldas desnudas y mojadas.

25/3/10






playing with green noise.

Deshilachando par de núbiapos sobre tu vientre me hundvanecí en el claroscuábierto enremismado pedaujero de cielo descielanudico que me absorvelaba en la casi noche tenue. Casi porque aún alusomaban caídos como lluvitélamos pequefídelnos rayolitos acuarelados en el río calmo de sol a sol, de rojo a rojo en la garganta del ocapozo. Y yo que te mermudecía como con nebulójulos sobre la trabocalábia cantarandeando un uspiramoreo de un algo trístido que se adormela. Y así te detallé con el digitodermáluno desislazando tu parpabájono como caricia caidisprenda tibisuavando todo el brizareo de tu esenalme. Hasta que perdí la huella de mi trazmáneo cuando di cuenta de que a soplocos pinceladeaba desgaraprobalitojos fragiadélicamente en la superficie lejodistántida de tu mentódico ensamble a la tierra. Y carcomí el hilonímico de tu cielámalo, desde mi vistalidalumbrea interpenterie hasta lo que creía entonces tu cenúcledo respirondeandome como borde marítimo a la palma vénuoda; Crayoneleando el último suelensueño apocopandose en suaóleadas mentaloníricas, yo decía que decía que tu múrvoyo me transforamaba suáluce en el cantarandeo del uspiramoreo, por ahí, en oído de mí, trístida, que me adormelaba en tu vientre, para volverme luego, más ágüida más trístida, viendo claro la escarniela de tu dedhúmedo, que apoya la sómbrida verdorosencia
en mi frente,
o a mi costado
y me sala
me vizna;
Luego,
me bebe.



Salúd.

Espejo lumínico entrañando un caudal de ausencia.



El hombre se baña


hasta devanecerse en la luna.

24/3/10

Tengo llanto

Mirá como tiene un agujerito. Se lo mira también y lo redondea por el borde con el filo de la yema del dedo . Se le ve como muy pan de leche pero azul de tanto lloverse poquito a poquito en la mañana del sábado. En la esquina medio diente ensimismado al pulmón izquierdo que está prendido de una puntita al cuerpo dice qué. Evócale de tu boca el hilo vivo del nada no-todo-es lo que se toca. Toca lama si está herido. Tanto hablar del mal dormir abre el apetito de una cabra a punto de parir la digestión de sus ovarios melancolicos de tanto indebido uso ocular. Se queja de que su parcela no esté en condiciones, que no, que no que qué. Como tener una semilla para plantar tierra, un par de jaulitas para el alma, un agujerito para vaciarse completo cuando todo es malo y todo es nada, cuando se drena por-el-hombro de la imagen casi parcial casi caligramicamente encendida del rabo a la nariz un pseudo fuego con barriga de canto sordo unísino que se lla ma la lá la lá la, lá gri ma. Le da asco que asoma por la lengua desde la garganta. Su ventana mira como con ojos de fenónemo, y él se responde por la mente; Es como tener un agujerito para vaciarme completo, por el que deshago cada papeleo facturado del compra y venta de angustias (no)anónimas.
Au tén ti ca fa la cia.
Deja el exhalo acariciando torpemente, poquito a poquito, el abismo atemporal de la mañana del sábado;
El agua hasta entre la uña y el dedo,
la penunmbra en la palma de la mano.




L. Tolaba

23/3/10

Conmigo o a mí
como fragmento de una órbita casi dormida
o el resto ahora ausente del coro acuático
en el ala más sombría del crepúsculo
enmantelando pupila
y media
y media
y media.
Brota como volcán a la tierra
sonetizando toda esencia,
o lo que reside en el lado invisible de lo dérmico;
la palabra móvil.
Pero asoma también de lleno a mis dedos
por la esquina del costado verbal derecho
sustento
en la memoria
congelando toda sangre toda silueta cualquier desvelo
en la garganta
de las cosas de la luna;
esta noche me muere
Me traga.

21/3/10










Varos.

Liril

No por la piel
(un recorrido a los rincones donde se canta sin voz)
La música más hermosa saliendose del borde de una silueta al sol
acunandose en el respirar
del ir y venir
de curiosos dedos
tocando
lo invisible.
Como la mañana siendo arena deslizandose por las curvas del reloj
a los ojos de un cuerpo que ama
en el calor derramandose al borde de un labio
un tesoro
una mano
algo que brilla
(susurra tu oído)
algo se cae
algo;
un pedacito de alma en el hombre

4/3/10

Por vocación de dado

A lo fugaz perpetuo
y sus hipoteseres
a la deriva al vértigo
al sublatir al máximo las reverberalíbido
al desensueño al alba a los cornubios dime sin titilar por ímpetu de bumerang de encelo
de gravitante acólito de tanto móvil tránsfuga cocoterráqueo efímero
y otros ripios del tránsito
meditaturbio exóvulo
espiritado en Virgo en decúbito en trance en aluvión de incógnitas
con más de un muerto huésped rondando la infraniebla del dédalo encefálico
junto a precoces ceros esterosentes dime al codeleite mudo del mimo mimo mixto
al desmelar los senos
o al trasvestirme de ola de sótano de ausencia de caminos de pájaros que lindan con la infancia
animamantemente me di por dar por tara por vocación de dado
por hacer noche solo entre amantes fogatas desinhalar lo hueco y encontrarme inhallable
hora tras otra lacra más y más cavernoso
menos volátil paria
más total seudo apoeta con esqueleto topo y suspensivas nueces de apetencias atávicas
al azar dime al gusto a las adultas menguas a las escleropsiquis
al romo tedio al pasmo al exprimir las equis a la veinteava esencia
y degustar los filtros del desencantamiento
o revertir mi arena en clepsidras sexuadas
y sincopar la cópula
me di me doy me he dado donde lleva la sangre
prostitutivamente
por puro pleno pánico de adherir a lo inmóvil
del yacer sin orillas
sin fe sin mí sin pauta sin sosías sin lastre sin máscara de espera
ni levitarme en busca del muy Señor nuestro ausente en todo caso y tiempo y modo y sexo y verbo que fecundó el vacío
obnubilado
inserto en el dislate cosmos, a todo todo dime alirrampantemente
para abusar del aire del sueño de lo vivo y redarme y masdarme
hasta el último dengue
y entorpecer la nada




O. Girondo

Confesión

confesión de una larga noche irreal,
desnudos al acecho de la claridad,
claro de luna, continuo el final.
desde el principio y hasta la eternidad,
desde el principio y hasta la eternidad.

hoy no encontré puertas en el mar,
y caí de raíces a la humanidad,
deshumanizada, a decir verdad,
aunque las verdades no abunden acá,
aunque las verdades no importen acá.

conocí un hombre de alma pura y leal,
ahorcándose valiente hasta sentir bondad,
en una copa revuelta por el estupor,
de su cordura, gárgara del terror.
de su cordura, gárgara del terror.

parado estoy al borde de esta locura,
rogándole voz a la noche oscura,
como llorar si nada tiene cura,
en esta sanidad, que pronto coagula,
en esta sanidad que pronto madura.

confesión de una larga noche irreal,
todo el principio regresa al final,
ya se vislumbra otra puerta en el mar,
y me entrego al vientre de la oscuridad,
y temeroso vuelvo a despertar.




La manzana cromatica protoplasmaticaCursiva