10/4/10

Quién mejor sino para

Escalarse arrastrándose

Hasta el borde del punto

Más infinito del alba

Para ensordecer

Con eco de trueno

Y garganta entregada

(la miel en los surcos

Del pétalo a pétalo

Que desviste a la espina)

Un canto de fosa pálida

Cardumen de espejos

Destellando el sol al río

El viento como navaja al pecho;

La musa que respira dormida

bajo la cobija de la belleza y la inexistencia

del ulular su forma a pedido del día;

Hila al poeta

Para que a fragmento de pluma cálida

Destruya la pasión al universo que lo nace

Para que logre por sobre todas sus letras,

Por sobre todo el resto de las hojas

O los pies muertos;

La suavidad ante sus ojos,

La caricia de la palabra.

2 comentarios:

  1. Y la palabra se hizo verso
    Y el verso carne en musa.

    Excelente...

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  2. De esas caricias de la musa
    y su palabra

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